de una bailarina de ballet;
haz que sílaba a sílaba las palabras broten de tu bolígrafo
hechas tinta y ansíen salir volando de su prisión de papel
para suavemente deslizarse por el aire hasta quedarse
grabadas a fuego en mi retina.
Hagas lo que hagas hazlo con alma, vúelcate en ello de lleno.
Que cuando acabes estés orgulloso/a de lo que has escrito,
de lo que hay ante tí, pues has hecho magia.
Has convertido un folio antaño en blanco y silencioso
en algo vivo y tangible; has sido Dios, has creado un microuniverso.
Eso -has de saber- no lo hace cualquiera.
¡Escribe!


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