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domingo, 31 de marzo de 2013

No Somos Nada Pt. 1



Subió al coche, quitó el freno de mano, arrancó y se dispuso a apaliar el aburrimiento de un domingo a solas con un paseo. Era tarde, pasada la hora de cenar y Dutch se dispuso a conducir, sin rumbo fijo, dondequiera que le llevase el viento (y su coche). 


Metió uno de sus discos favoritos en el reproductor, era una música que le hacía perder la noción del tiempo y ensimismarse en su más profundo yo.



“…My eyes can’t look at you any other way”.



Pasó por un par de pueblos, una granja, una pista de fútbol desierta, un colegio cerrado…

Cuando ya había puesto el mismo disco unas 2 o 3 veces, paró en un lugar que le llamó la atención.

Dutch bajó del coche y, pensativo, se quedó contemplando el edificio que se erguía, colosal, ante él.

Era una edificación de unos 15 metros de altura, y que ocupaba lo que hubieran sido “varias manzanas” si se hubiese construido en algún lugar poblado, pues estaba en una montaña.


Parecía una casa señorial abandonada, cuyos únicos habitantes eran el musgo, la maleza, algún graffiti y el frío viento de diciembre.

No había ninguna valla, ningún cerco que le impidiese el paso.


La entrada tenía un gran portón de madera, roto y resquebrajado, que daba a un gran recibidor. Estuvo un buen rato con la mirada perdida sin saber qué hacer y se puso a subir pisos, a investigar qué podría haber en aquél remoto lugar.
Él acabó en un pasillo de una longitud considerable, repleto de puertas.

Fue abriendo una por una, las puertas que había.


Se encontró con lo que antaño fueron un almacén, unos dormitorios, una cocina…

Oyó unas pisadas, seguidas de un crujido y de algo que se había caído.
Todo aquello provenía del fondo del pasillo.
Se aproximó con paso firme, pero lento hacia la puerta del a que provenía el ruido.
Cuando abrió suave y lentamente la puerta de la penúltima habitación se le congeló la sangre.

Una brisa helada le acarició la nuca, haciendo que su piel se erizase.



- ¿Quién cojones eres? ¿Acaso no habías visto jamás un cuerpo sin vida?



Dutch palideció, se le nubló la vista y pudo oírse un golpe seco contra el suelo.

- ¡Mierda! Solo es un poco de sangre, imbécil.


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