Dame tu voto en HispaBloggers!

sábado, 28 de septiembre de 2013

Sal & Sangre



Estás aquí, a mi lado, con la cabeza recubierta por una bolsa opaca de tela negra, maniatado a una silla y totalmente a mi merced.

Tu cuerpo no es inerte por decisión mía, tu corazón sigue latiendo y tus nerviosos suspiros entrecortados emanan de tu boca porque así lo dicto.

Tus gritos solo alimentan mi insaciable y demoníaca sed de sangre, surgida del más oscuro e inhumano de mis adentros. Te haré un breve resumen de tu porvenir: Serás desnudado y te haré creer que el hielo quema y las brasas son capaces de mojarte. Menguaré tu moral hasta que creas que tu propia madre podría ser la culpable de tan trágico acontecimiento.



Decidí no amordazarte para que te desahogaras y entrases en calma; tendremos todo el tiempo del mundo para divertirnos. Serás mi muñeco, mi títere.

Ahora mismo te tengo encerrado entre mis garras y por mucho que lo niegues o desees que no ocurra, tu existencia y tu camino acabarán aquí. Tu lenta agonía quedará plasmada en estas cuatro paredes pincelada a pincelada.



Cada palabra, cada burla y cada acto denigrante serán cosidos en tu piel con mi acero. Hundiré mi puñal en agua, acto seguido en sal y comenzaré con tu “retoque”.

Te perfilaré y modelaré como el mejor de los escultores; haré de ti una obra de arte, con mi sello y distintivo.

Derramaré con total pasividad y parsimonia cera caliente sobre tu cuerpo hasta que me jures en hebreo que eres hijo de un rey con la cabeza entre las nalgas

y que posees tierras en Marte.

Una vez ya hubieras deseado no haber nacido te quitaré aquello que impide que mis ojos se claven en los tuyos –que gritarán misericordia y compasión- como alfileres al rojo vivo sobre tu pecho y te juzguen con total autoridad.

 Cada vez que excuses tus actos te cortaré un dedo, cada vez que llores, me hables de tu familia o de que lo sientes, tendrás la misma fortuna.

El último plato será el más apetitoso de todos: mi puñal –también al rojo- deambulará a escasos centímetros de tu cuerpo, rozando tus heridas repletas de sal para hacerte dudar de cual será mi último paso.

Sacaré tus ojos de sus cuencas como si estuviera destapando una botella de champán; saldrán disparados y ya habrás perdido todo atisbo de cordura. El metal candente al entrar en contacto con tus globos oculares emitirá un silbido discreto, como el sonido de una gota de agua al caer sobre una piedra humeante.



Y cuando me pidas a viva voz que te mate, que acabe con tu mísera existencia y ponga fin a tu vida de gusano, te dejaré ahí, temblando de miedo.

Podría volver en cualquier momento y hacerte mil cosas peores, pero no te daré esa satisfacción.  Caerá el velo de la muerte sobre tí, serás merced del tiempo y de tu locura.

Ahora ponte cómodo. Viaje de ida.

-Tira al suelo la silla de una patada y se oye una risa haciendo contrapunto a un gemido de puro terror-.

No hay comentarios:

Publicar un comentario